El Museo de los Horrores Metodológicos: Sala de Arte Clásico – Catálogo Permanente
El Museo de los Horrores Metodológicos
Sala de Arte Clásico – Catálogo Permanente de los Clásicos Inmortales
Pasen, por favor.
No necesitan dejar sus abrigos ni sus prejuicios modernos. Solo depositen, a la entrada, su credulidad excesiva, junto al hacha de piedra pulida: una herramienta neolítica que, con su filo implacable, separa desde hace milenios la señal real del ruido ilusorio. Cualquier dogma que intente entrar disfrazado será tratado en consecuencia.
Estamos cerrando 2025 y, si algo dejó claro este año, es que los horrores metodológicos no nacieron con la inteligencia artificial. Han existido siempre. La IA solo los acelera, los embellece y los envuelve en notación elegante, volviéndolos más difíciles de detectar —y más fáciles de justificar.
Ver el post “El Museo de los Horrores Metodológicos Año 2025: La Era de la Alucinación Artificial”.
Como evaluador que ha olfateado desastres en datos crudos mucho antes de que los algoritmos los barnizaran, puedo asegurarlo: los clásicos siguen siendo la raíz de todo.
Por eso esta sala no es temporal. Es permanente.
Bienvenidos a la Sala de Arte Clásico del Museo.
Obra 1: La Cama de Procusto
(Sobreajuste / Overfitting)

Raíz mitológica: Procusto obligaba a sus víctimas a encajar en su cama de hierro, estirando o amputando lo necesario.
Esencia teórica: El modelo se ajusta hasta encajar perfectamente en los datos observados, eliminando variabilidad real. Se aprende el pasado con devoción… y se fracasa en el futuro.
Por qué es inmortal: Cambian las técnicas, no la tentación. Desde regresiones manuales hasta redes profundas, el impulso de forzar el encaje persiste.
Obra 2: La Red del Pescador Astuto
(p-Hacking)

Raíz clásica: El pescador lanza la red una y otra vez hasta capturar algo “valioso”, ignorando todos los lances vacíos.
Esencia teórica: Exploración múltiple sin control hasta que aparece una significancia que parece milagrosa… y es puramente azarosa.
Por qué es inmortal: Convierte ruido en hallazgo, infla falsos positivos y erosiona la replicabilidad con una sonrisa estadística.
Obra 3: El Reloj Roto
(Mal uso del valor p)

Alegoría ilustrada: Un reloj detenido marca la hora correcta dos veces al día.
Esencia teórica: Un umbral arbitrario se transforma en veredicto binario. Se ignoran magnitud, incertidumbre y contexto en favor de un ritual cómodo.
Por qué es inmortal: Es simple, heredado y tranquilizador. Tres cualidades letales cuando sustituyen al juicio.
Obra 4: El Fantasma Inadvertido
(Bajo poder estadístico)

Figura espectral: Un guardián invisible que deja pasar amenazas sin alertar.
Esencia teórica: Muestras insuficientes producen falsos negativos, resultados inestables y una ilusión de seguridad que no resiste réplica.
Por qué es inmortal: El tamaño muestral suele decidirse por conveniencia, no por inferencia.
Obra 5: El Montón de Desechos Coronado
(Ignorar la calidad de los datos)

Clásico pompeyano: Residuos arqueológicos confundidos con tesoros.
Esencia teórica: Datos sucios entran y resultados “publicables” salen. La limpieza se omite, la incertidumbre se maquilla.
Por qué es inmortal: Porque siempre hay presión por concluir antes de comprender.
Guía del Visitante Permanente
Este Museo no ofrece consuelo, pero sí advertencias:
- Preregistro para resistir la pesca oportunista.
- Validación cruzada para evitar amputaciones procustianas.
- Pensamiento bayesiano en lugar de umbrales rituales.
- Cálculo de poder antes del experimento, no después.
- Transparencia radical en datos y decisiones.
No son recetas modernas. Son recordatorios antiguos.
Nota curatorial
Esta sala permanece abierta eternamente porque estos errores no desaparecen: se reciclan.
Las curadurías anuales del Museo citarán esta colección como fundamento.
Contemplen con rigor. Y, sobre todo, no confundan técnica con juicio.
Cierre editorial
Este Museo existe porque, una y otra vez, se delega la responsabilidad del juicio en procedimientos que no pueden pensar.
La serie que lo rodea no busca añadir nuevas herramientas, sino recuperar algo más incómodo: la responsabilidad intelectual de decidir con datos imperfectos.
Si estas obras le resultan familiares, no es casualidad. Son clásicas porque siguen ocurriendo.